Pellitta, Bruno

Bueno ahí vamos... no soy muy bueno para esto pero veremos. La verdad que el buceo me cambio la vida y mas aun después de conocerlo a Leo porque desde el principio me brindo una seguridad única y una amistad enorme.Creo que la sensación de respirar bajo el agua moviéndote en tres dimensiones con una paz que no encontré en ningún otro lugar no se puede comparar con nada, la sensación de volar, visitando un mundo totalmente desconocido pero maravilloso, lleno de sorpresas gratificantes y esa adrenalina que corre por las venas antes de cada inmersión... no se, no se puede explicar, y si a eso le sumamos las fantásticas formas de vida que habitan en las profundidades y la amistad que se genera en cada viaje, pienso que es lo mejor que me paso en la vida.Opino que todos aquellos que tenemos la oportunidad de bucear somos unos privilegiados: las visitas a los barcos hundidos con todo lo que genera saber una mínima parte de su historia, que se hace sentir; los cantos de las ballenas alrededor del Golfo Azul con sus inmensos cuerpos pero mas grande aun las paz que trasmiten; la divertida pero no por eso menos hipnotizante danza de los delfines; la ternura de lo lobos; las sorprendentes noctilucas; el atrapante azul profundo tirando a negro del Blue Fly; la sensación de ser un ave en el Bosque Sumergido... y tantas otras cosas. Desde ya que todo esto se disfruta mucho mas con la seguridad que te dan los amigos, compañeros, etc. Que al menos a mi me han tocado en los diferentes viajes de Tournier Diver´s.No se dan una idea de la nostalgia que siento al escribir este testimonio, ya que cada recuerdo me provoca unas ganas tremendas de volver ahí, a las profundidades, o donde solo existen las señas, a donde el compañerismo y la amistad se multiplican millones de veces, a donde la adrenalina es constante, a donde la sorpresa esta presente en todo momento, a donde la paz es eterna!!! No lo puedo explicar pero en dos palabras: Impresionante! 
Bruno Hernán Pellitta