Massimino, Irene

“Un ascenso descontrolado” Dicen que la nostalgia no es buena; creo que los que lo dicen se equivocan. La nostalgia es el reflejo de un sentimiento profundo y duradero que se tiene por haber vivido algo que hasta podría decir: tal vez demasiado fuerte. Creo que hoy me invade la nostalgia; si tuviera un deseo, solo uno, sería volver a la Cantera con ese mismo grupo, esa misma gente y esa inmensa cantidad de experiencias que hacen de la adversidad algo insignificante. Me resuena en la mente la frase que escuché embarcados de regreso en el Colonia Express: “van a ver que mañana, y tal vez por el resto de la semana, las imágenes de la Cantera, de los momentos vividos, van a aparecer de manera casi constante”. Pido disculpas si no son las palabras exactas, pero creo que ese era el sentido que le quiso dar aquel que la dijo. Y no estaba errado. Desde el domingo a la noche, conciliar el sueño debe haber sido complicado para la mayoría de nosotros. Si de algo hubiera estado segura, seis días atrás, es que nada ni nadie iba a poder cambiar mi vida, mi destino. Me equivoqué de una manera casi vergonzosa; impensado fue para mi soñar, siquiera imaginar, que en tan poco tiempo podía algo y alguien cambiarme la perspectiva de ver el mundo, de vivir la vida, de una manera tan drástica. Pero la realidad resultó ser tan diferente a aquel hoy ya erradicado pensamiento. Sí, es que el buceo, el buceo en la Cantera, marcó nuestras vidas… El buceo resultó ser una heterogénea mezcla de placer, adrenalina, compañerismo, solidaridad y responsabilidad; pero no por heterogénea, menos perfecta, todo lo contrario. El placer surge de la emoción de conocer ese mundo inalcanzable para muchos, de la satisfacción de superación personal que genera, por qué no decir, el deber cumplido, el haber alcanzado aquello que nos propusimos y que por un instante parecía casi imposible. Había demasiados factores negativos en la Cantera para pensar que era algo simple cumplir con nuestro objetivo. Pero ni el agua casi helada, ni las nubes que cubrían los débiles rayos de sol del invierno Colonial, ni la niebla del domingo que convirtió a la Cantera en un lúgubre Lago Ness de cuentos, fueron una barrera suficiente para amedrentar nuestro coraje, y así empezar a vivir algo parecido a un sueño que sienta como eterno. Y si, el buceo también es solidaridad y compañerismo. Desde el momento en que tocamos el agua, ya no somos dos personas cómplices en la aventura, somos una. Dos mentes y dos cuerpos fusionados por la dependencia que genera saber que parte de la vida de tu compañero está en tus manos, y viceversa. La mirada y las manos son la comunicación ineludible. Una mirada genera tranquilidad y alegría; alguien te cuida. Una mano sostiene la tuya para hacerte saber que la otra persona esta ahí, con vos; pero, también para decirte que en cierta forma te necesita. Y esa solidaridad y compañerismo, pero también la responsabilidad que genera saber que uno depende de elementos ajenos al cuerpo para vivir, hacen que uno no quiera abandonar al compañero, nunca, ni por un instante. Por eso es que creo que el peligro no está en arriesgarse al ayudar, el peligro está en dudar en ayudar a aquel a tu lado. Ni la posibilidad y luego certeza de un ascenso descontrolado, hicieron que dudara un segundo en seguir a tu lado, es más, no lo hubiese cambiado ni por un instante. Espero, con estas pocas palabras, transmitir un sentir. El buceo alimenta el alma y satisface el espíritu, y eso no puede ser otra cosa que algo absolutamente adictivo…esto acá no se termina, recién empieza y es sin dudas, un ascenso descontrolado a un mundo promisorio… Gracias Leo por haberme dado la oportunidad de conocer un mundo nuevo, no solamente el del agua, sino de todo lo que rodea al buceo. Gracias Bruno, Ale y Sergio, por la paciencia, el apoyo y por transmitirnos su experiencia. Gracias a mis compañeros: Vir, Peque, Antonio, Walter, Marina, Mauro, Vale, Ruben, Diego, Marcelo, Agus; sin ellos, estas palabras serian inexistentes, porque nada más cierto que el lema “bucear es un placer, pero si es con amigos, el placer es doble!”. Hasta la próxima, por muchas memorias más!!!!