Noronha May 2004

“Cuatro Platenses cerca del limite” Así tituló el diario El Día nuestra experiencia en Fernando de Noronha... A 60 metros de profundidad no hay margen para el error, es el limite que el cuerpo humano puede soportar respirando aire comprimido, sin mezclas de gases livianos. Esta fue la experiencia, de 16 minutos a esa profundidad, en Fernando de Noroña, Brasil, uno de los mejores destinos de buceo del mundo, por Osvaldo Traversa, Laura Marinucci, Marcelo Venturino, y Leo Tournier instructor del grupo. No se trataba de un buceo mas, era una experiencia muy fuerte, algo diferente, de una inmersión imperdible para cualquier buzo avanzado, era la corbeta misilística V17  “ Ipiranga” considerada el mejor naufragio del mundo, apoyada con su quilla en el fondo a 60 metros  en perfecta posición de navegación. Nuestro tiempo de fondo, fue de 16 minutos, y el plan de inmersión fue calculado en una computadora utilizando el programa Abyss por la operadora Atlantis Diver, y chequeado por nosotros utilizando el programa GAP. Esa mañana del 14 de mayo de 2004 a las 10hs, partimos de la playa del puerto, rumbo oeste, hacia la zona del naufragio. Durante el viaje, el clima era totalmente diferente, al que precede a un buceo convencional, había ansiedad y tensión en el ambiente, es que se trataba de  un buceo técnico, donde la preparación del equipo, (que incluía un tanque de acero de 15litros, con una válvula de dos salidas independientes para 2 primeras etapas , y tres segundas etapas) como el repaso del plan, se realizaba cuidadosamente en función de la seguridad. El agua a 28º estaba totalmente transparente con unos 50 metros de visibilidad, apenas descendimos un par de metros, se distingue la oscura  silueta de la corbeta V17. Guiados por un cabo sujeto a la popa de la corbeta, en menos de 2minutos estábamos al lado de las hélices, con la corbeta delante nuestro, mi computadora marcaba, ¡59 metros!, 7 atmósferas sobre nosotros, donde además de los peligros de la narcosis nitrogénica , estábamos cerca del limite donde la proporción de oxigeno que se encuentra en el aire comprimido dentro de nuestros tanques se vuelve altamente toxico y muy peligroso para el ser humano. Fueron instantes de gran tensión, emoción, y fascinación de lo que estábamos viendo y viviendo. Era el momento de recorrer y disfrutar el mágico naufragio ocurrido en 1983 después de chocar contra la pedra de Sapata. Lo primero que hicimos es fotografiarnos junto a las hélices, para luego recorre unos metros la banda de estribor desde la popa, enseguida llegamos a la cubierta de popa , pasando por debajo de la cabina de mando, observamos la enfermería donde todavía todo se encuentra en su lugar, la camilla, el porta suero y frasquitos con medicina, y en la posición que estaban en el momento del hundimiento. Mientras nos dirigíamos hacia la cubierta de proa los cardúmenes de peses, barracudas, y flotillas de rayas, embellecían el paisaje azul profundo, una ves llegados a la cubierta de proa se hace imponente el cañón de la nave, montado y firme como si nada hubiera pasado. Al llegar a la punta de la proa, una mirada hacia atrás, permite ver la Corbeta de frente como si navegara hacia nosotros. Todavía teníamos unos minutos para recorrer la cubierta de proa por la banda de babor hasta llegar al puente de mando donde penetramos de lado a lado para observar  que el instrumental se encuentra en su lugar. Habían pasado ya los 16 minutos planificados, comenzaba el lento regreso a la superficie. El plan comenzaba llegando muy lento a los 27 metros, desde allí cada 3 metros permanecimos 1minuto hasta los 12 metros donde estuvimos 2 minutos, y otros 2 minutos a 9 metros, luego vendrían otro 3 a minutos a 6 metros y finalmente la interminable parada a tres metros de mas de 20 minutos donde respiramos oxigeno al 100% por espacio de 5minutos para acelerar la descompresión. El regreso a la superficie todos reunidos en cubierta, con un marco paradisíaco, sirvió para estrecharnos en un fuerte abrazo, invadidos por la emoción, de haber estado en una de las maravillas que encierra el mundo submarino y sin vanagloriarnos por la profundidad alcanzada, es que un sueño se había cumplido, y una experiencia formidable quedaría registrada en nuestra bitácora y en nuestro espíritu.

Oups! No hay Inmersiones en este Viaje!